jueves, 12 de abril de 2012

Trucos para NO PICAR entre horas


Muchas veces hemos escuchado aquello de que lo que más engorda es picar entre horas. En realidad lo que más engorda es lo que picas entre horas, porque hacer cinco comidas al día es lo ideal. Comer cada poco tiempo, pero menos cantidades es una buena premisa para adelgazar, el problema es que nos olvidamos que los alimentos importan, y que no es lo mismo tomar una manzana y un yogur a la hora de la merienda que un par de galletas con chocolate.

¿Cómo evitar esas pequeñas tentaciones entre horas que pueden hacer sucumbir días de rigurosa dieta?


 

1. Planifica tus tentempiés

Si estás tratando de controlar lo ideal es elegir cuidadosamente lo que vas a comer entre horas o si no… acabarás dejándote llevar por la senda del mal. Programa los alimentos que vas a consumir con antelación, y trata de hacer lo mismo aunque vayas a tomar un tentempié fuera de casa. Escoge los alimentos más calóricos para la mañana, y tras el mediodía céntrate en alimentos ligeros.

2. No llenes la nevera

Pocas cosas hay más bonitas que llegar a una cocina, abrir la nevera, y que esté a rebosar, pero eso facilita mucho el comer cualquier cosa en cualquier momento (total, hay de sobra). Tras planificar tus tentempiés, y también tus comidas principales llena la cocina exclusivamente con aquello necesario.

Si tienes que ir hasta el supermercado para comprar un yogur de chocolate, optarás por tomarte el natural desnatado que tienes en casa.

3. Esconde la comida

Lo ideal es que no tengas cosas como patatas fritas, bollería industrial o refrescos en casa, pero si los tienes porque un día al año no hace daño, trata de que eso no se convierta en un día a la semana. ¿Cómo? Aleja los alimentos prohibidos, evidentemente tú sabrás donde están, pero si los pones en lugares de difícil acceso te dará cuenta a reflexionar mientras vas a por ellos ¿es esto lo que realmente quiero hacer? Utiliza para este tipo de productos los estantes de la cocina a los que no accedes sin escalera.



4. Compra sin hambre

Si has ido alguna vez al supermercado antes de comer (que supongo que sí) sabrás de lo que hablo. Todo se vuelve dolorosamente apetecible y tiendes a comprar más cosas de las que necesitas (y de paso algún dulce que, si no te sintieras ansiosa por el hambre, no comprarías).

Lo ideal es hacer la compra después de comer y con una lista cerrada.

5. Compra al día

Esto puede parecer contradictorio, si voy a la compra todos los días puedo comprar galletas hipercalóricas todos los días. Lo cierto es que si vas a menudo al supermercado desaparece la ansiedad por no llevarte un producto determinado un día y pierdes el interés por las novedades.

6. Come despacio

Cuando comes rápido sueles acabar comiendo más. Al saborear lentamente los alimentos desaparece la ansiedad que te lleva a atiborrate, y por otro lado, das tiempo al estómago para que se percate de que está lleno.

7. Educa tu vista

Muchas veces comemos con los ojos, y son ellos los que nos indican que cinco galletas no van a ser suficientes, así que mejor coger ocho. Para poder reducir las raciones (y esto vale para el picoteo o para la comida) sin que tus ojos lo sufran, opta por aumentar el atractivo. Una macedonia, por ejemplo, es ligera y resulta muy atractiva por la mezcla de colores.

8. Picoteos sanos

Ya dijimos que el problema no es comer entre horas, si no que los alimentos escogidos suelen ser de los menos sanos.

¿Qué puedes picar? Frutas todas las que quieras (y siempre resultan atractivas a la vista). También puedes optar por hortalizas como la zanahoria(ideal en verano). Otro clásico es el yogur desnatado.

Los bocadillos son aptos sin son pequeños, y mejor con pan integral. Los ingredientes que sean vegetales, o en su defecto, el pavo.

En la actualidad cuentas además con aperitivos bajos en calorías como las tortas de arroz: saciantes y ricas.